Sudáfrica: miedo a lo desconocido
20 junio 2010

Un refugiado desolado mira su antigua casa quemada, Pretoria, Sudáfrica
Hay rumores por todas partes de que se atacará a todos los extranjeros. Estoy preparada. Tengo miedo y me siento amenazada. No sé qué hacer.
Voces en el Día Mundial del Refugiado

Mi nombre es Tshela Mukendi y soy una madre soltera con seis hijos de la República Democrática del Congo. He visto la muerte, la he olido y la he tocado.

Por la gracia de Dios pude sobrevivir. Encontre refugio en Sudáfrica. Pero hoy tengo miedo. Miedo a la muerte. Pensé que podía dejar atrás pensar en la muerte; pero hoy en Sudáfrica vivo con ese temor.

En 1992, pude encontrar la soledad y la paz. Estaba en Sudáfrica. Podía sentarme y ver el futuro con mis hijos. Encontré trabajo como intérprete y conserje en el JRS en Pretoria. Mis hijos iban a la escuela y estábamos sobreviviendo.

Antes de los ataques xenófobos de mayo de 2008, mientras muchos refugiados y solicitantes de asilo se preparaban para lo peor, nosotros tuvimos suerte. Nos protegieron. Nuestros líderes comunitarios dijeron que ninguna violencia tendría lugar en Ga-Rankuwa, en el norte de Pretoria. Y no hubo violencia en Ga-Rankuwa. Estábamos a salvo. Nadie nos hizo daño. Vivimos bajo la protección de nuestra comunidad y de nuestros vecinos.

El anuncio de la FIFA, en 2005, de que la Copa Mundial de 2010 se celebraría en Sudáfrica trajo muchas esperanzas para todo el continente africano. Había entusiasmo, no sólo porque este prestigioso acontecimiento tendría lugar en África por primera vez, sino porque muchos de nosotros lo veíamos como una oportunidad para que África se uniera.

Hoy todo es distinto. Hoy, sin embargo, canto una canción diferente. Hoy lamento el día en que se anunció que el Mundial se celebraría en Sudáfrica. El final del Mundial de 2010 es la fecha límite que me han dado para permanecer en Sudáfrica.

Hay rumores por todas partes de que se atacará a todos los extranjeros. Estoy preparada. Tengo miedo y me siento amenazada. No sé qué hacer. Parece que mi propia comunidad se ha vuelto contra mi y mis hijos. Ahora nos amenazan.

Nos han dicho que ya es hora de que volvamos a nuestro país.

Me han dicho que tengo tiempo hasta el 12 de julio para abandonar este país. Todo lo que siento es miedo. ¡Tiempo al tiempo!