Ruanda: educación, una nueva perspectiva para los jóvenes refugiados
29 marzo 2012

Los cursos de formación son una fuente de esperanza y de fortalecimiento de la comunidad entre los jóvenes refugiados en Kibuye, Ruanda. (Peter Balleis SJ/JRS)
Es genial porque estoy en contacto con otros jóvenes de mi edad y en mi misma situación, y por encima de todo, porqué saldré de aquí con un oficio.
Kibuye, 29 marzo de 2012 – A Benjamin Twizere, la oportunidad de participar en el curso de cocina y panadería del JRS le ha dado un nuevo sentido a la vida. Era uno de los 65 estudiantes refugiados en el oeste de Ruanda a los que el JRS les brindó la posibilidad de aprender un oficio; y él se metió de lleno.

Uno de los momentos más difíciles de la vida de Benjamin fue cuando se dio cuenta de que no tenía dinero para seguir con su educación.

"Fui a la escuela hasta mi tercer año de secundaria. Me hubiera gustado seguir estudiando e ir a la universidad fuera de Kiziba; pero no podía pagarla. Aparte, no tenía nada que hacer en todo el día y me pasaba el tiempo en casa, solo. Era frustrante. Empecé a perder las ganas de salir adelante," recuerda.

Tras el estallido de la guerra en la República Democrática del Congo, la familia de Benjamin se vio obligada a huir de su aldea en la provincia oriental de Kivu Norte. Benjamin tenía cinco años en aquel tiempo; y desde entonces, y ya tiene 20, siempre ha vivido en Kiziba uno de los tres campamentos en Ruanda, que acoge a unos 18.000 refugiados, mayoritariamente congoleños.

"A veces es duro creer que hay un mundo real más allá del campamento, ya que prácticamente he vivido toda mi vida aquí. Mi padre nos habla todo el tiempo de nuestro país, Congo, y nos cuenta que la vida sería más fácil allí. Pero, por desgracia, no podemos regresar por la guerra," dice Benjamin.

Pero un día Benjamin supo de las clases de cocina del JRS, uno de los muchos cursos de formación profesional destinados a apoyar a los jóvenes en los campamentos.

"Este curso ha supuesto una estimulante manera de llenar mis días. Sigo las clases diariamente de ocho a tres. Es genial porque estoy en contacto con otros jóvenes de mi edad y en mi misma situación, y por encima de todo, porqué saldré de aquí con un oficio", añadió.

Benjamin decidió inscribirse en este curso porque pensó que le ayudaría a encontrar un empleo en uno de los muchos hoteles y restaurantes de la zona turística de Kibuye, apenas a unos kilómetros de Kiziba en el Lago Kivu.

"Me he especializado en pastelería y en cocina tradicional. Gracias a los formadores del JRS aprendí a hacer pan, pastelitos y todo tipo de tortas. También sé preparar diferentes salsas: provenzal, boloñesa, de berenjenas o de zanahorias, así como sopas y ensaladas", se enorgullece Benjamin.

"Estoy realmente entusiasmado con lo que aprendemos y espero que al terminar el curso encuentre trabajo en un hotel y pueda ayudar a mi familia. Así que, si un día se hace realidad mi sueño de regresar a la RDC, estoy seguro de encontrar un trabajo gracias a la formación que he recibido. Y, quién sabe, quizás llegue a abrir un restaurante", añade Benjamin.

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