Sudán del Sur: Un modelo para estudiantes y maestros
04 mayo 2012

El trabajo del JRS en apoyo del sector de la educación formal abarca 25 escuelas de primaria, como la Escuela de Primaria de Iriya, arriba, cuatro de secundaria y quince centros de alfabetización funcional, atendiendo a unas 15.000 personas, Nimule, Sudán del Sur. (Ana Livi/Jesuit Refugee Service)
El sueño de Esther es estudiar un máster y pasar a la educación superior o a la planificación educativa.
Nimule, 4 May 2012 – Esther es un modelo para su comunidad: maestra de secundaria - imparte comercio y contabilidad en la Escuela de Secundaria de Fulla, Nimule - y madre de tres hijos, desborda felicidad, confianza y profesionalidad. Sin embargo, como ex refugiada, llegar a este punto no ha sido fácil. Ella atribuye su éxito al apoyo del JRS durante casi doce años, de 2000 a 2011.

Esther nació en una pequeña aldea del payam (distrito) de Pageri en el estado de Equatoria Oriental, Sudán del Sur. Con seis hermanos (aunque dos murieron posteriormente), se vio obligada a exiliarse a muy temprana edad al distrito de Adjumani, en el norte de Uganda cuando se intensificó la guerra en el sur de Sudán. Ya en Adjumani, Esther entró en la escuela de primaria donde puso todo su empeño en el estudio.

Sin embargo, en 1995, ya a punto de hacer los exámenes de primaria, su vida se truncó de nuevo cuando su madre abandonó el hogar y sus padres se separaron. Esther quedó para ayudar a su padre en el cuidado de sus tres hermanos y las dificultades económicas de la familia impidieron que el padre pudiera sufragar los costos de escolarización de la hija. Esther se quedó en casa durante dos meses, pero tras reunir el dinero necesario pudo presentarse y aprobar los exámenes.

Un largo camino hasta la escuela de secundaria. El siguiente desafío de Esther fue encontrar la manera de ir a la escuela de secundaria. Tuvo la suerte de recibir el apoyo de su tío y pasó dos años fructíferos avanzando en sus estudios. Sin embargo, las circunstancias cambiaron de nuevo cuando Esther, muy joven, quedó encinta y tuvo que abandonar la escuela. Necesitada de ayuda, ella regresó a Nimule, Sudán del Sur, donde su madre se había reubicado.

En 2000, Esther pudo, finalmente, reanudar su educación. Se incorporó a la Escuela de Secundaria Fulla en Nimule donde trabajó en su tiempo libre limpiando la escuela o cortando leña para pagar los costes escolares. Fue en aquel tiempo cuando conoció por primera vez al JRS, porque ellos le compraban la leña para sus programas de talleres. El JRS estaba también apoyando la educación en la escuela mediante bártulos, libros escolares y fondos suplementarios. En 2002, Esther terminó con éxito sus exámenes de secundaria, quedando la segunda de su promoción.

Problemas de financiación. Como estudiante competente y muy trabajadora, un grupo de Hermanas vieron las capacidades de Esther. A cambio de algunos trabajos domésticos, le cubrían las necesidades básicas y la apoyaban con los gastos necesarios para ir a la escuela de secundaria superior de Masindi, Uganda. Por desgracia, después de un curso, las Hermanas abandonaron Nimule y no pudieron seguir apoyándola.

Pero no todo estaba perdido, ya que la jefa de estudios reconoció su potencial y se encargó de apoyarla para que completase sus estudios a cambio de que cuidase los pollos de la escuela. Al final, en 2004, Esther se graduó de secundaria — todo un éxito a tenor de los muchos obstáculos con que se tropezó por el camino.

Una oportunidad de oro para la formación de maestros. Esther regresó a Nimule pensando que ya había acabado su trabajo académico, cuando se le presentó una oportunidad de oro. El JRS solicitó maestros para la escuela de secundaria de Fulla y la organización quedó encandilada por su dedicación. Fue aceptada y tras un período como docente, el JRS apoyó a Esther para que ampliará su formación en la Facultad Nacional de Educadores de Unyama, Uganda, a lo que siguió un grado en Gestión de la Educación en la Ndejje University, Uganda.

Modelo para los estudiantes, ella regresó para enseñar en Fulla en mayo de 2011. "No sé cómo hubiera sido mi vida sin el apoyo del JRS. Mi vida ha sido positivamente modelada por el JRS", dijo ella.

El sueño de Esther es estudiar un máster y pasar a la educación superior o a la planificación educativa.

"El JRS continuará apoyando a otras personas que están en situaciones como la mía, especialmente a mujeres," dice Esther. 

Andebo Pax Pascal
Coordinador de Educación Secundaria, Servicio Jesuita a Refugiados en Nimule


El Servicio Jesuita a Refugiados ha estado trabajando en Nimule desde 1997, apoyando a la comunidad de desplazados internos y personas afectadas por la guerra. Posteriormente, el proyecto se amplió para apoyar la población de retornados procedentes de países vecinos como Uganda y Kenia tras la firma del Acuerdo Global de Paz en 2005. El JRS ha formado a unos 30 profesores de escuela secundaria durante su trabajo allí. El trabajo del JRS en apoyo del sector de la educación formal abarca 25 escuelas de primaria, cuatro de secundaria y quince centros de alfabetización funcional, atendiendo a unas 15.000 personas.