República Democrática del Congo: huyendo de noche de la violencia doméstica
03 mayo 2012

En el este de la República Democrática del Congo (RDC), muchas mujeres y niños en condiciones vulnerables se encuentran con poca o ninguna protección frente a los abusos. Masisi, este de la RDC. (Danilo Giannese/JRS)
Mama Jocelyne tomó la decisión que creyó más conveniente para ella y sus hijos. Ahora, por fin, espera encontrar la paz y la serenidad.
Goma, 3 de mayo de 2012 – Una historia de violencia doméstica en un campamento para desplazados en el este del Congo. La protagonista, Mama Jocelyne, es una mujer corriente, una de tantas que, aparte de vivir en medio de un conflicto armado, debe soportar el abuso.

Para estas mujeres, la posibilidad de que alguien las escuche y de poder compartir sus historias les brinda, de una u otra manera, algo de esperanza en que sus vidas pueden cambiar. Para el personal sobre el terreno del JRS Congo, esta esperanza es la piedra angular de su presencia, compartiendo el tiempo con los más vulnerables.

En medio de la noche, Mama Jocelyne, de 24 años, huyó con sus dos hijos. Ya no podía vivir con el constante temor a ser golpeada y violada de nuevo por su esposo. Decidió abandonar la cabaña en el cercano campamento para desplazados en Mweso, Kivu Norte. Allí nadie la protegía. Ahora sólo esperaba que nadie la encontrase y poder vivir en paz.

Tras perder a sus padres cuando era mucho más joven, la violencia formó parte de la vida de Mama Jocelyne durante mucho tiempo. De niña, fue secuestrada por un vecino conocido por su brutalidad, quien con otros cuatro hombres armados la obligó a ir a su casa. Temiendo su reacción, la comunidad no movió un dedo para salvarla.

Para Mama Jocelyne la vida es una pesadilla. El hombre la obligó a casarse con ella y la casa donde vivían se convirtió en su cárcel. Como ocurre en tantas regiones del mundo, una mujer con problemas no puede acudir a las autoridades en el este del Congo. Y llamar a la policía casi nunca sirve de nada. Las fuerzas armadas están implicadas en la lucha contra los grupos rebeldes y, al igual que la policía, están demasiado mal pagadas y organizadas como para ofrecer una protección real a los civiles.

El único rayo de luz: el nacimiento de dos niños. No hace demasiado, tras dos años de violencia y humillaciones, la joven reunió el coraje necesario para irse. Fue a un campamento de desplazados, donde, debido a los combates de los grupos armados primero entre ellos y posteriormente con el ejército, la gente se vio obligada a huir de sus hogares. Pero su esposo, pronto encontró donde se ocultaba y destruyó su nuevo hogar, amenazándola con regresar y llevársela por la fuerza.

Es en este contexto que Mama Jocelyne conoció a los miembros del equipo del JRS quienes diariamente visitan los hogares de ancianos, enfermos y huérfanos que se encargan de sus propios hogares, así como de madres solteras.

Encontrar una solución en un espacio corto de tiempo, sin embargo, no era fácil teniendo en cuenta la determinación del marido de obligarla a regresar a su casa. El JRS decidió intervenir y organizar una reunión con el hombre para disuadirle de sus violentas intenciones. Sin renunciar a la idea de llevársela por la fuerza, acordó darle diez días de descanso y reflexión con la esperanza de que esto apaciguaría la situación entre ambos.

Tres días después, sin decir una palabra a nadie, Mama Jocelyne tomó la decisión de huir con sus dos hijos. Nadie sabe dónde, probablemente lo más lejos posible.

Mama Jocelyne tomó la decisión que creyó más conveniente para ella y sus hijos. Ahora, por fin, espera encontrar la paz y la serenidad.

Para leer la declaración del JRS sobre la violencia reciente en la RDC, pulse aquí